Historia del ferrocarril en Argentina

$490,00

AUTOR: Mario Justo López, Jorge E. Waddell y Juan Pablo Martínez

EDITORIAL: Lenguaje claro Editora
ISBN: 978-987-3764-09-7
MEDIDAS: 15 x 23 cm
PÁGINAS: 332
ENCUADERNACIÓN: Rústica con solapas

PAÍS DE PUBLICACIÓN: Argentina
IDIOMA: Español

El 29 de agosto de 1857 una multitud entusiasta se agolpaba alrededor de la estación del Parque, en el centro de la ciudad de Buenos Aires, donde hoy se levanta el Teatro Colón. Habían llegado al lugar para asistir a un hecho sin precedentes: el viaje inaugural del Ferrocarril del Oeste. En efecto, fue la provincia de Buenos Aires, en ese entonces un Estado autónomo separado de la Confederación, la que logró poner en funcionamiento un ferrocarril por primera vez en el actual territorio argentino.

Eran tiempos en los que la Argentina transitaba el período de la organización nacional, aún no se había alcanzado la unión de las provincias en forma definitiva y casi todo estaba por hacerse. Sin demoras, el gobierno nacional y otras provincias siguieron el ejemplo porteño e intentaron desarrollar sus propios sistemas ferroviarios. Parecían cobrar realidad las palabras de Juan Bautista Alberdi, quien en 1852 había afirmado: “El ferrocarril hará la unidad de la República Argentina mejor que todos los congresos. Los congresos podrán declararla una e indivisible; sin el camino de fierro que acerque sus extremos remotos quedará siempre divisible y dividida contra todos los decretos legislativos”.

La historia de los ferrocarriles dice mucho sobre nuestro país. Los largos períodos de inestabilidad que sufrió la Argentina impactaron directamente en las políticas ferroviarias implementadas por los diferentes gobiernos, y hubo momentos en los que predominó una activa participación del Estado, otros donde prevaleció una actitud decididamente favorable a los capitales privados, nacionalizaciones, privatizaciones…

Además de narrar, de contar, un buen libro de historia debe explicar. Cuando hablamos de historia, las teorías conspirativas o las afirmaciones derivadas del sentido común gozan de una extendida popularidad. Y la historia de los ferrocarriles argentinos es un campo particularmente fértil para tales inclinaciones. Los buenos libros de historia ofrecen a los lectores algo que desconocen, algo que les pueda interesar o, simplemente, algo que les permita disfrutar. Este libro cumple sobradamente con esos requisitos.