Yrigoyen, Alvear y los ferrocarriles británicos

$790,00

EDITORIAL: Lumiere
ISBN: 978-987-603-097-7
MEDIDAS: 15 x 23 cm
PÁGINAS: 405
ENCUADERNACIÓN: Rústica con solapas

PAÍS DE PUBLICACIÓN: Argentina
IDIOMA: Español

Entre 1916 y 1930 los sucesivos gobiernos de la Unión Cívica Radical llevaron adelante una política ferroviaria que, en lo esencial, significó continuar lo hecho por los gobiernos anteriores. La mayor parte de la actividad ferroviaria siguió, así, concentrada en grandes empresas privadas de capital británico, y el ferrocarril continuó siendo el medio de transporte exclusivo.

Sin embargo, no fue poco lo hecho entre estos años. durante el primer gobierno de Yrigoyen se enfrentaron y se solucionaron muchos de los problemas que afectaban a la actividad y que la Primera Guerra Mundial había agravado. Se devolvió la tranquilidad a las relaciones entre el capital y el trabajo mediante una reglamentación que reconoció buena parte de las demandas que los sindicatos venían planteando, y se sancionó una nueva ley de jubilaciones llevada a la práctica al crearse un mecanismo de protección para todos los ferroviarios.

Dicho gobierno también se preocupó en mantener la rentabilidad de las compañías concediendo sucesivos aumentos de tarifas para poder hacer frente a los mayores costos, sobre todo en combustibles y mejores salarios. La actividad empresaria fue controlada por la acción del gobierno nacional en base a las facultades conferidas por leyes sancionadas con anterioridad, como las números 2873 y 5315. La acción que se desplegó frente a nuevas situaciones permitió precisar el alcance concreto de aquellas facultades.

El gobierno de Alvear aprovechó la recuperación de la economía argentina, que benefició a las compañías ferroviarias, y llevó adelante distintos esfuerzos para lograr una nueva expansión de la ya extensa red de ferrocarriles que servían al país. Pero, además, al aumentar los ingresos y las utilidades del capital invertido por las compañías puso en marcha un mecanismo para que esos beneficios no superaran el máximo establecido por la ley Mitre.

En todo lo hecho en estos catorce años hubo aciertos, errores y omisiones, pero, sin lugar a dudas, la Argentina pudo contar con un sistema de transporte basado en el ferrocarril que fue eficiente y actualizado y que respondió satisfactoriamente a todas las demandas que le fue planteando una sociedad dinámica y en crecimiento.